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Aéreas

Cuando pensamos en establecer líneas de transmisión aérea es mejor optar por aquellas líneas de trasmisión de largas distancias. Con esta elección obtendremos un aumento en la capacidad de trasmisión y, al mismo tiempo, reduciremos las pérdidas.

La evacuación del calor es mucho mejor en este tipo de líneas, gracias a que el aislamiento es el propio aire, el cual es el mejor refrigerador del conductor. El calor que se produce por la circulación de la corriente se disipara con este.

Como desventajas de estas líneas resulta el hecho de que están sometidas a una gran presión, debido a las condiciones medioambientales. Al estar al aire libre se exponen tanto a la lluvia, como al aire o a altas temperaturas. Condición que aumenta los costes totales y trae consigo la peculiaridad de que las obras dependen de las condiciones climatológicas que haya en ese momento: si estas son malas, las obras se retrasarán y los costes aumentarán.

Entre otras desventajas, se ha demostrado a través de varios estudios que las propiedades que se encuentran alrededor de las líneas aéreas reducen el valor en el mercado.

El terreno también se ve afectado; los campos magnéticos y los eléctricos restringen el uso del terreno cerca de un área de líneas. En varios países hay una política que prohíbe la presencia de campos magnéticos cerca de viviendas. Además de producir un impacto visual en terrenos naturales o históricos, también hay que considerar el riesgo que supone para la avifauna y los posibles riesgos que pueden sufrir los bosques forestales.

Por último podremos citar el ruido que se produce por efecto corona de la línea de transmisión. Hay ordenanzas que limitan la anchura del “pasillo de ruido” puesto que se trata de un ruido audible para el ser humano, sobretodo cuando los cables están mojados.

 

Subterráneas

La transmisión en CA es diferente cuando hablamos de cables subterráneos. Si aumentamos la tensión, aumentamos de igual manera la absorción de potencia reactiva del cableado. ¿Qué supone esto? Que la longitud técnica no aumenta sino que se reduce. Por lo cual las leyes de la física no le hacen un favor a las líneas de transmisión de CA subterráneas de gran longitud, pues actúan en contra de ellas. Se aconseja  una distancia máxima de transmisión de unos 60 km para cables subterráneos de CA de 400 kV.

A diferencia con los aéreos, la evacuación de calor de los cables subterráneos es mucho más dificultosa. Se llama “efecto Joule”: la protección exterior del cable y el aislamiento dificultan la evacuación del calor que se produce.

Aparte del calor producido, los cables subterráneos también sufren otra peculiaridad que no sufren los aéreos. Se encuentran sometidos a un calentamiento adicional debido a su campo eléctrico. Este es independiente de la corriente que circula por el cable y crece cuanto mayor es la tensión de la línea. Esto significa que cuanto mayor es esta tensión mayor ha de ser el espesor del aislamiento, lo que hace, por ejemplo, que para un cable de 400 kV el total del diámetro, refiriéndonos al aislamiento, conductor y a la protección exterior, sea cuatro veces superior que en el de una línea aérea.

¿Por qué se produce esto? La intensidad máxima que podremos tener en un conductor depende directamente de la temperatura que este pueda llegar a alcanzar, por lo tanto en una subterránea siempre será menor que en una aérea. Sin embargo, al ser las secciones más cortas se produce una menos pérdida que en las líneas aéreas equivalentes. También es menor la caída de tensión al ser menor su reactancia inductiva.

El mantenimiento suele ser más complicado y de mayor coste en este tipo de cables. La sección total de estos cables hace que estos tengan que tener un mayor número de empalmes, lo que implica necesariamente problemas en la continuidad eléctrica, introducción de humedad y nivel de aislamiento.

Además de que la excavación que es necesaria para la instalación de esta tipología de cables.

Otra ventaja de este tipo de cableado es que el campo eléctrico en la superficie del terreno es nulo, gracias a que se encuentra enterrado y al apantallamiento conectado a tierra en uno o ambos extremos. Con el campo magnético no sucede, pero se puede reducir aumentando la profundidad a la que se encuentran los cables, reduciendo la distancia a la que se encuentran las distintas fases o colocando planchas de acero.

No disminuye el valor de los edificios ni supone un problema visual o de ruido pero su construcción es más elevada en costes que la de las líneas aéreas. Tendremos que realizar excavaciones, empalmes, introducir equipos de ventilación o terminales de los externos de enlace.

Como ejemplo te diremos que una misma línea de 400kV puede llegar a ser entre 20 y 3o veces superior en coste que una línea aérea. Compensamos con que los costes por “indisposición” atmosférica son mucho menores.

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